corrupcion

Por: Pedro Isaac Barreiro

Estoy convencido de que a pesar de haber padecido 13 años de galopante corrupción, abuso de poder y desvergonzado cinismo que elevaron a la categoría de políticas de estado el despilfarro, el latrocinio, el insulto y la impunidad, nuestro país sobrevivirá y, más temprano que tarde castigará, si no a todos, al menos a quienes, con un demagógico y repetitivo discurso, trastocaron los encomiables fines de la política, para transformarlos en un pernicioso sistema de enriquecimiento ilícito que profundizó las inequidades e incrementó la pobreza de una población que, paradójicamente, los enancó en el poder.

Club de Leones

Afortunadamente a los ecuatorianos de bien, es decir a la mayoría de ecuatorianos, todavía nos quedan fuerzas para continuar luchando contra esas  codiciosas hordas que lograron adueñarse temporalmente de la conducción del Estado y se empeñaron en destruir los valores y los pilares que promueven y sostienen el universal derecho a vivir dignamente.

No hemos olvidado que la educación, la salud, y la seguridad social fueron sus primeras presas. Les siguieron el servicio público, los recursos naturales y laadministración de la justicia. Recordemos brevemente el doloroso cierre de las escuelas rurales y la construcción de las famosas “Escuelas del Milenio”; la persecución a dirigentes del magisterio nacional y el escarnio sufrido por los estudiantes del Central Técnico y del Mejía. Tengamos siempre presente los injustificados “costos” de los hospitales construidos en ese periodo y el humillante despido de calificados profesionales de la salud cuya ausencia hoy se siente más que nunca. No hemos olvidado el desmesurado crecimiento de la burocracia ni las numerosas marchas “voluntarias” de servidores públicos en apoyo al régimen; la preventa de petróleo a China; la hasta ahora no revelada “lista de Odebrecht”; la adquisición de radares que nunca funcionaron o de helicópteros que se cayeron… Recordemos la suspensión de la contribución del 40% del monto establecido en la Ley para el pago de pensiones de jubilación y la presión ejercida sobre el IESS para brindar atenciones de salud sin financiamiento alguno. La lista es demasiado larga para registrarla completa, pero nunca debemos olvidar las monumentales estafas de la famosa “Refinería del Pacífico” y de la publicitada repotenciación de la Refinería de Esmeraldas.

Irrespetaron a los verdaderos forjadores de la patria y, maliciosamente, intentaron reconstruir la historia suplantándolos y creando ídolos de lodo ávidos de veneración y de dinero. Con ese objetivo prohibieron cantar una estrofa del Himno a Quito y hasta quisieron cambiar el Escudo Nacional del Ecuador.

Nunca olvidaremos que en una demostración de osadía sin límites, llegaron a enviar estupefacientes a Europa ¡en la vajilla diplomática!

Hoy el sobreprecio, la coima, la impunidad y el “diezmo” sembrados durante el largo el periodo referido, continúan vigorosos a pesar del esfuerzo de al menos  dos renovadas instituciones de control que, con el apoyo de ciudadanos y funcionarios honestos, han puesto al descubierto buena parte de esa podredumbre, a pesar de las dificultades y restricciones derivadas de la tragedia sanitaria que golpea a nuestra gente pero que nos ha ayudado a recordar y a identificar a quienes fueron y también a quienes siguen siendo los desnaturalizados personajes que, parapetados en el poder o protegidos por él, no solamente lucran con la enfermedad, el dolor y la muerte, sino que, con caradura y sevicia insisten en obtener el aplauso y el apoyo de la población para continuar sus pecaminosos delirios de grandeza y sus satrapías.

¡No permitamos su regreso ni su permanencia! ¡Es hora de decir basta!

¡LOS LADRONES A LA CÁRCEL!

Quito, 14 de julio de 2020

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