La imagen del Ecuador es de un país fracasado, el miedo a las muertes por la pandemia o por el hambre se ha instalado en el territorio. Nos toca a nosotros, los trabajadores, los pueblos indígenas, las mujeres, los desempleados y subempleados, los pequeños y medianos productores, gente del común, asumir la convicción de que otra vez SÍ HAY ALTERNATIVAS. Actuar en dos niveles: la exigencia al Gobierno de un viraje profundo, para colocar por delante la vida de la gente y asumir un estado de emergencia social; y la construcción de un referente de sentido y conducción autónomo, para rescatar la fuerza liberadora de nuestra sociedad.

CRISIS Y FRACASO

Club de Leones

Se trata de una pandemia global que ha acelerado las crisis en todos los niveles

–económico, político, civilizatorio – en el mundo entero; evidencia la inviabilidad del sistema-mundo capitalista-patriarcal. El Ecuador se presenta como uno de los eslabones más débiles en esta coyuntura.

El país ha entrado en una espiral descendente de crisis superpuestas. La pandemia del COVID19 encontró al país desarmado, sin liquidez fiscal, sin fondos de reserva, sin un sistema de salud básico. La respuesta del Estado, en lugar de aportar soluciones ha terminado por hundirnos en un callejón sin salida. Hemos desembocado en una situación incontrolable, tanto económicamente como desde la perspectiva de la salud y la alimentación.

El problema empieza porque no hay una cabeza que conduzca al país, asistimos a un empate catastrófico de fuerzas que se mueven sin destino. No sólo es la incompetencia y el fracaso del Gobierno de Lenin Moreno, sino también la ausencia de la Asamblea y la mezquindad de los líderes políticos tradicionales. Mientras la población se debate en la urgencia de la salud, la alimentación, el trabajo, la vida; los poderes políticos discuten un golpe de Estado encubierto o la muerte cruzada, el Gobierno de debate en pugnas internas intrascendentes. El régimen ha copiado lo peor de las estrategias internacionales. La orden “quédate en casa” se ha convertido en un cerco que ha contenido las movilizaciones sociales que habían expresado en Octubre la necesidad de un viraje programático; se ha convertido en un control autoritario que no trata las necesidades del pan de cada día para 2 de cada 3 ecuatorianos/as que viven/mueren día a día en el desempleo o el subempleo. Pretenden convertir la cuarentena en aislamiento, arrebatarnos el sentido de encuentro del espacio íntimo del hogar, del territorio cercano del barrio o de la comunidad.

El desborde de la pandemia es el resultado de dos imposiciones del neoliberalismo: el desmantelamiento de los sistemas públicos y comunitarios de salud para favorecer al sector privado; y la consolidación de un modelo biomédico, basado en la oferta de servicios curativos, en desmedro de las políticas de promoción y prevención de la salud. El régimen no ha logrado cumplir ninguno de los pasos para controlar la ola de contagios y regular el tiempo de atención en el sistema de salud. No contamos con pruebas masivas de contagio. Ni siquiera sabemos cuál es la magnitud de la pandemia, el número y ubicación de los contagiados, el número y ubicación de los muertos. El símbolo es la tragedia de Guayaquil, pero se reproduce en el resto del país.

El régimen carece de un plan económico emergente. La única preocupación ha sido pagar la deuda externa, esperando la salvación de nuevos créditos. Las sucesivas medidas propuestas no afrontan los temas claves. La Ley urgente enviada al Parlamento, apunta a extraer recursos sobre todo de los trabajadores públicos, sin atreverse a topar las fuentes en donde está acumulado el dinero necesario para enfrentar la crisis, como la evasión de impuestos y las ganancias extraordinarias de los 270 grupos económicos, los beneficios de la banca y de las transnacionales de telecomunicaciones, los pagos de la deuda externa. Mientras tanto, los grupos económicos y las cámaras empresariales buscan utilizar la pandemia para ahondar sus políticas expoliadoras, con despidos masivos, continuación de los proyectos mineros, intentos de privatizaciones de los bienes públicos, y propuestas insanas de eliminación del subsidio al combustible.

EXIGENCIAS AL ESTADO

Le decimos al régimen que SÍ hay salidas a las crisis que estamos sufriendo, siempre que haya un viraje de fondo para reorganizar la economía y la política en torno a la prioridad de la atención a la salud, la alimentación y el trabajo; y prepararnos para el tiempo post-cuarentena.

  1. Lo primero que debe ser reorientado es la política financiera y monetaria. Medidas urgentes: suspender el pago de toda la deuda externa; poner en circulación dinero virtual, bajo control del Banco Central; socializar los fondos bancarios para préstamos productivos; y suspender el pago de deudas de los ciudadanos y de las empresas productivas a la banca pública y privada.
  2. Se requiere constituir un Fondo Nacional de Emergencia, con cuentas diferenciadas: una, del aporte solidario de los trabajadores públicos y privados, bajo control y dirección de las organizaciones sociales nacionales (CONAIE, FUT, Frente Popular, Parlamento de los Pueblos y Parlamento de las mujeres) y los gobiernos locales; y otra, de los aportes obligatorios de las grandes empresas y la banca, y los fondos no pagados de la deuda externa, bajo manejo del Gobierno.
  3. Reorientación del sistema sanitario, empezando por un proceso de desprivatización de la salud que se contraponga a los intereses del complejo médico-industrial y de las gigantescas corporaciones y aseguradoras a nivel global. La clave es el fortalecimiento de la atención primaria de salud y la ampliación del primer nivel de atención. Esto implica, entre otras cosas, la promoción de la salud intercultural como estrategia para potenciar el manejo territorial de la salud en manos de pueblos y nacionalidades indígenas, y de comunidades afros y montubias. El sistema de salud debe asegurar el cuidado y protección de toda la población.
  4. Respaldo a las empresas productivas, con miras a la reactivación post- cuarentena y a la protección del empleo, empezado por la reducción de las tasas de interés al 5%, la concentración del crédito en préstamos productivos emergentes. En especial, respaldo económico a las empresas productivas agrícolas para el mercado interno, sobre todo

pequeñas, medianas y comunitarias, asegurar sistemas de transporte y comercio directo productor-consumidor.

  • Protección del empleo. Renta básica para desempleados y subempleados.

PODER AUTÓNOMO

Hasta ahora, los movimientos sociales y los pueblos indígenas, hemos esperado que el Gobierno conduzca al país en esta hora difícil, hemos contribuido a sostener la alimentación, los servicios básicos, hemos acatado la cuarentena. Ante el vacío político, debemos asumir nuestra responsabilidad y constituir un FRENTE DE COORDINACIÓN SOCIAL NACIONAL, encabezado por las organizaciones nacionales, CONAIE, FUT, Frente Popular, Parlamento de los Pueblos, Parlamento de las mujeres. Estamos dispuestos a investir de poder de decisión para todas nuestras organizaciones a nivel nacional a esta dirección autónoma, por lo cual pedimos a las direcciones de las organizaciones mencionadas a asumir esta tarea urgente.

Nos toca empezar de nuevo, en diferentes terrenos. El primer paso, es un ACUERDO NACIONAL desde abajo, para impulsar un PROGRAMA ALTERNATIVO, sobre la base de las líneas presentadas en Octubre. No nos vamos a dejar aislar, la solidaridad es la alternativa. Necesitamos darles un camino de esperanza a nuestros pueblos. Tareas fundamentales:

  1. Construir centros de sentido y de información sobre la pandemia, la crisis económica y política. Actuar desde abajo hacia arriba, a partir de los territorios en el campo y la ciudad, de los acuerdos locales y provinciales. Establecer alianzas con las Universidades, como centros de investigación e información; y con los medios y redes de comunicación autónomos, para la información y la orientación de la ciudadanía.
  2. Constituir un Fondo Solidario, con los aportes voluntarios de los trabajadores, campesinos, empresarios productivos. Impulsar la constitución de Cajas de ahorro solidario en las comunidades, para la atención de las necesidades de alimentación y producción. Orientar el Fondo a la atención organizada y comunitaria de la alimentación de los sectores más afectados por la crisis económica, sobre todo desempleados y subempleados, población vulnerable; y a crear canales directos de comercialización de alimentos básicos desde el campo a la ciudad.
  3. Reorganizar el plan contra la pandemia, con participación de las organizaciones sociales locales, universidades, centros educativos y gobiernos locales. Acuerdos en cada territorio con el sistema de salud público y privado. Vigilancia social en la ubicación, control y aislamiento de los contagiados. Impulso de la salud intercultural.
  4. Plan de alimentación para los hogares y personas vulnerables, desempleados, subempleados, madres solteras. Reorganizar la producción local para la alimentación y apoyo a las prácticas de intercambio directo, trueque, a la unidad campo-ciudad.
  • Recuperar el papel del trabajo como garantía de vida por encima del capital. Asumir la defensa de los derechos de los trabajadores del campo y la ciudad, públicos y privados, a la estabilidad, a la protección social, a la organización, como fundamento de la economía; la defensa de las fuentes de trabajo de las pequeñas y medianas empresas productivas, mediante acuerdos voluntarios. Reconocer el trabajo del cuidado y maternaje como parte de la economía, para garantizar un salario y la seguridad social, sobre todo a las mujeres-amas-de-casa.
  • Recuperar el sentido de cuidado desde los hogares, impulsar programas de atención formativa, artística y recreativa a los niños/as, adolescentes y jóvenes. Vigilar y atender las situaciones de violencia contra las mujeres. Impulsar un proceso de recuperación ordenada del espacio, desde el barrio hacia la ciudad, para garantizar la cuarentena y distancia social necesarias, y el restablecimiento gradual y ordenado de las relaciones de trabajo y sociales.

El 1° de mayo es el día del trabajador. Llamamos a convertirlo en la fecha para iniciar este camino. Todos vamos a levantar nuestras voces bajo diferentes formas: embanderamiento de las casas, pancartas barriales, saludos desde las puertas de las casas, reunión de los delegados de las organizaciones en territorio con las medidas sanitarias necesarias, fiesta desde la casa.

Comisión de Vivencia Fe y Política. COVIFEP.

Responsables: Pablo Ospina y Xavier Guachamin.

Comuna.

Responsable: Natalia Sierra.

Movimiento Revolucionario de los Trabajadores. MRT.

Responsable: Fernando López Romero.

Montecristi Vive.

Responsable: Juan Cuvi.

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