Juicio a maria romo

El pasado martes 24 de noviembre, con 104 votos de 134 asambleístas registrados para la votación, la Asamblea Nacional aprobó la destitución y censura de la ministra de Gobierno, María Paula Romo.

Exactamente 16 votos más de los que exigía la ley, lograron consolidar la destitución de quien en algún momento se convirtió en el referente del ejercicio del poder en el Ecuador, en vista de la incapacidad que, desde hace mucho tiempo, ha mostrado el propio presidente de la república, Lenin Moreno.

María Paula Romo, verdugo y mártir a la vez fue sometida a un juicio político que irónicamente contó con los votos de algunos parlamentarios de Alianza País (AP), Creo, Revolución Ciudadana, el Partido Social Cristiano (PSC) el BIN y otros asambleístas independientes. Es decir; tanto la derecha como la izquierda se conjugaron para ser los detractores de quien hipócritamente en el pasado “apoyaron”.

Pero, la gran interrogante es: ¿Qué hay detrás de la destitución y censura de María Paula Romo, mediante un juicio donde ni siquiera las causales por las cuales le juzgaron, han sido comprobadas?

Según el doctor y activista político, Carlos Figueroa, la destitución de Romo dejó en evidencia los intereses políticos de cada uno de los actores, tanto de derecha como de “izquierda”; “Todos los que participaron en el juicio de la ministra, han actuado por interés únicamente político-electoral, no hubo interés de justicia”.

“Hay quienes creen que van a preservar u obtener votos en las recientes elecciones, con la destitución de María Paula Romo, debido al actual desprestigio del Gobierno. Por eso es que estos personajes, utilizaron este juicio para tratar de salir mejor electoralmente”, destacó Figueroa.

El analista político, Napoleón Saltos poco se aleja del criterio de Figueroa, ya que también coincide en que el proceso judicial ejecutado sobre Romo, responde a intereses totalmente electorales.

“El proceso de la asamblea es un proceso ambiguo, una especie de comedia o tragicomedia que busca supuestamente ejercer la justicia mediante las voces de algunos asambleístas que tratan de recoger la preocupación de los sectores, pero en realidad es un proceso que camina hacia una propuesta de manejo electoral”, explicó Saltos.

De acuerdo al criterio del también académico, la realidad que se esconde detrás de este juicio que concluyó con la destitución de una de las figuras más importantes del Gobierno, es simplemente el desgaste de la justicia y una asamblea que en definitiva no logró cumplir con sus funciones y desvirtuó un proceso que debió ser histórico.

“La asamblea no pudo convertir el juicio a María Paula Romo en el juicio a la autora intelectual del paso de Estado de derecho a Estado policiaco, no pudieron juzgar la destrucción del derecho a la rebelión que tiene la población cuando está enfrentando a un gobierno injusto, cuando está enfrentando leyes injustas como en efecto sucedió en octubre. No era el juicio a una ministra de Gobierno, sino el juicio al propio régimen en su aspecto de destrucción de la democracia”, puntualizó Saltos.

Todo parece apuntar a que la asamblea no estuvo a la altura de poder desarrollar un juicio con características históricas, y por el contrario convirtió el proceso en una serie de elementos de denuncia parcial sobre algunos aspectos de la represión, pero, sin ver el verdadero fondo del problema.

Finalmente, María Paula Romo continua en la palestra; mientras algunos la convierten en la heroína de la historia contemporánea del país, y hasta hablan de que debería ser la próxima candidata de las elecciones del 2025, otros aseguran que la imagen de Romo como figura democrática que representaba el rostro de la lucha de género y el rostro de la defensa de la democracia, se fue por la borda y  ahora será el tiempo quien se encargue de otorgarle un verdadero juicio.

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Por Ecuador Noticias

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