Sin producción no hay consumo y sin consumo tampoco hay producción, precisaba Marx en sus Grundrisse; pero sin salud la producción tampoco es posible.

Si algo expresa el coronavirus es justamente esto por ser una enfermedad pandémica; él impide producir.  No sirve imaginar medidas de fomento a la producción en el marco del despliegue de la epidemia. No se elimina al coronavirus con teoría económica sea sólida o liviana. Hay que enfocar los recursos del país y las decisiones de política en sobrevivir.  En este sentido los únicos sectores de la producción que deben funcionar en la coyuntura son los que cumplen esta función.

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Primero, la producción, transporte y distribución de alimentos, industrializados o no.  Segundo, la generación y distribución de electricidad y agua potable. Tercero, una industria farmacéutica enfocada en proveer medios de desinfección, medicamentos, otros recursos hospitalarios necesarios y satisfacer los requerimientos  de protección para el personal médico y auxiliares que combaten la enfermedad. Cuarto, los servicios bancarios, básicamente el de captación y retiro de depósitos. Y quinto, conservar el transporte urbano restringido, básicamente, a la obtención de alimentos, medicinas y elementos sanitarios. Las demás actividades no son estrictamente necesarias y pueden paralizarse, como así ha ocurrido.

La población debe hacer cuarentena en su casa y los trabajadores de los sectores de producción mencionados deben hacer cuarentena en sus lugares de trabajo, adecuadamente protegidos, para evitar desplazamientos innecesarios y potenciales contagios y asegurar la producción.  Las personas que sufran cercos epidemiológicos deben ser tratadas preventivamente, con un personal médico ambulatorio, que asegure que no adquieran la enfermedad y si ya la tienen pueda contribuir a que tengan  un tratamiento precoz, si esto es posible.  Este personal ambulatorio, de ser necesario, puede formarse con parte de los trabajadores del sector público que, sin ser personal paramédico, reciban una formación de emergencia.

El ejército debe ser desplegado, con todos los elementos de protección para su personal, para proveer alimentos, medios de desinfección y medicinas a la población vulnerable y espacialmente concentrada, casa por casa.

Y, finalmente, debe declararse una moratoria en el pago de créditos e intereses bancarios. Los plazos deben volver a correr cuando, oficialmente, cese la pandemia. En el tiempo de la moratoria la tasa de interés sobre los créditos en curso debe ser igual a cero. En general, puede decirse, que el eje de la política económica, en estas condiciones, le compete al Ministerio de Salud Pública, la única institución que debe ser capaz de orientar la organización de la economía a combatir la pandemia.

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Investigador de procesos productivos

Por Carlos León Gonzales

Investigador de procesos productivos