Como si el 2020 no tuvo suficientes acontecimientos extraordinarios desde febrero hasta ahora, noviembre sorprendió al mundo con su día 25, develando una noticia que nadie esperaba: La muerte de Diego Armando Maradona; el “mejor del mundo”, “el 10 universal”, “el D10S del campo”, “el astro del fútbol”, “la estrella argentina”, simplemente Maradona.

El deportista más famoso y popular de todos los tiempos partió a otro plano, pero tal y como era de esperarse su historia no terminó allí. Pasados varios días de su inesperado deceso, el mundo sigue hablando de quien en vida construyó tal vez inconscientemente todo lo que se diría y dirá después de su muerte. Tres días de duelo en su natal Argentina, un acto velatorio que inició con largas colas en la Casa Rosada, donde cientos de fanáticos expresaron con flores, banderas y golpes su pesar por la muerte del Dios, fue solo el preámbulo de los titulares de prensa que seguirá ocupando Maradona.

Club de Leones

Bien dijo el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, sobre Maradona: “Los dioses no se jubilan, por humanos que sean”, y esa figura mitificada de un hombre que en el deporte logró grandes proezas mientras que su vida cotidiana la marcaba con vicios, adicciones, excesos y bajezas, es quizá el principal argumento que lo grabarán en la eternidad.

No existe la indiferencia cuando se habla de Maradona; o lo aman o lo odian, pero no hay medias tintas en lo que a su personalidad respecta. Pero, ¿quién fue realmente?, un mito, una leyenda o tal vez una historia mal contada.

Gloria y destrucción

Con apenas 10 años, el eterno 10 fue descubierto mientras jugaba en el potrero de su barrio, por el reclutador Francisco Cornejo del club Argentinos Juniors. Cinco años después, en 1976, ya estaba debutando en la primera división del equipo, cuyo estadio ahora lleva su nombre. La explosión de Maradona en el mencionado equipo provocó su posterior fichaje en Boca Juniors en 1981. Desde entonces la carrera del deportista subió como la espuma hasta alcanzar la gloria.

Más tarde Maradona debutó en el fútbol europeo con el FC Barcelona, pasando en 1984 al Napoli de Italia, equipo al que le dio las principales hojas de su historia y por las que fue nombrado como “jugador histórico” del club.

Pero su fichaje en ligas europeas no lograron desvincularlo del futbol argentino, incluso, dos años después, Maradona llevó a la selección de su país a lo más alto, levantando la Copa del Mundo, en México 1986; con un hito que quedará marcado dentro de los grandes íconos deportivos de la historia argentina, Maradona a lo largo de ese torneo marcó cinco goles, hecho que lo consagró como el mejor jugador del mundo, dejando una huella histórica en el partido contra Inglaterra en cuartos de final, donde el llamado “Pelusa”, anotó dos tantos inolvidables en el triunfo 2-1 de Argentina. A los cinco minutos del segundo tiempo, luego de un rechazo defectuoso de un defensor inglés, Maradona y el arquero británico Peter Shilton disputaron en el aire un balón, el cual el capitán argentino golpeó con su puño izquierdo para que entrara en la valla de Inglaterra, un gol que el mundo recuerda como: “La Mano de Dios”. “Lo hice con la cabeza de Maradona, pero con la mano de Dios”, dijo el jugador finalizado el partido, pero, reconociendo años más tarde que el gol fue con su mano.

Después de la inesperada gloria, llegó para Maradona el caos y la destrucción. Con la fama mundialista vinieron vicios que se transformaron en excesos, generando un camino de polémicas y controversias. Su adicción a la cocaína lo llevó rápidamente al final de su carrera futbolística. Diego ya había sido acusado en Italia de tener una convivencia amistosa con la mafia local y en 1991 fue suspendido por un año del Napoli por dar positivo en cocaína en una prueba antidopaje. Una segunda sanción por consumo de sustancias prohibidas se produjo en 1994, cuando Maradona fue expulsado por la FIFA del Mundial de Estados Unidos tras dar positivo en un control por cinco derivados de la efedrina, un hecho que golpeó fuerte al conjunto albiceleste y a los argentinos. “Me cortaron las piernas”, dijo en una entrevista al borde de las lágrimas Maradona sobre este hecho.

Luego vino el retiro: El último partido como futbolista de Maradona fue en octubre de 1997, jugando para el Boca Juniors. Tras vencer a su histórico rival River Plate 2-1, DieGol anunció su retiro del campo el día que cumplía 37 años.

Desde entonces su vida gris se degradó a negro: entre drogadicción, rehabilitaciones, recaídas, aumento de peso, depresiones, conflictos familiares y con la prensa, Maradona vio pasar su vida del cielo al infierno, y citando nuevamente a Eduardo Galeano: “Más devastadora que la cocaína, fue la exitoína”. El éxito fue la droga que realmente acabó con una de las carreras futbolísticas más importantes de todos los tiempos. Sin embargo, como lo dijo el propio Diego: “La pelota no se mancha”, y todas las hazañas alcanzadas por Maradona dentro del campo de fútbol no deberían ser olvidas o empañadas por los errores cometidos por un humano que nunca pidió ser D10S, simplemente le tocó.

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Por Ecuador Noticias

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