El Ecuador está siendo devastado. La mal llamada Ley Humanitaria COVID 19 y la Ley de Ordenamiento de las Finanzas Públicas constituyen un marco normativo perverso, inconstitucional e inhumano para repartirse la riqueza nacional, entre los mismos grupos de poder que han medrado de la bonanza y de la crisis con el correísmo y con el morenismo.

Estas leyes están apuntaladas por la extensión del estado de excepción, instrumento represivo utilizado para impedir los justos reclamos de la población frente a un gobierno entregado a los grandes monopolios nacionales e internacionales que, a pesar de la crisis, son los principales beneficiarios de las políticas neoliberales del gobierno.

Club de Leones

De por medio está un esquema que viabiliza la híper-explotación del trabajo, basada en la reducción a la mitad de los salarios, la imposición arbitraria de la jornada de trabajo y la pérdida de la estabilidad laboral, con el único ánimo de premiar la codicia y la mezquindad de los empresarios. Entre reducidos grupos de presión económica y políticos inescrupulosos, se están peleando a dentelladas los despojos del país.

El IESS vuelve a convertirse en un botín político, con un alto riesgo de ser desmantelado definitivamente. La venia para un manejo discrecional de sus fondos terminará en un festín. Si a esto sumamos la drástica reducción de sus ingresos, que se derivan tanto de las masivas desafiliaciones como de la disminución de los aportes por efecto de la reducción de la jornada laboral, el colapso del sistema de seguridad social luce inminente.

La apertura a la híper-explotación de la naturaleza también está sobre la mesa. El régimen ha demostrado que no se detendrá ante las necesidades financieras; las facilidades que ofrece a la megaminería lo demuestran. La obtención de ingresos mediante el retaceo de nuestro territorio y de nuestros recursos naturales se ha convertido en política oficial, al extremo de amenazar la propia soberanía nacional.

Y todo se lo resuelve en medio de la más indecente corrupción y del más vergonzoso secretismo. Aprovechándose de la emergencia sanitaria, el gobierno ha pretendido esquilmar a la educación superior recortándole el presupuesto. Compra de votos y reparto de cuotas burocráticas han sido la tónica de los últimos tiempos. Así se han tramitado estas medidas inconsultas y antidemocráticas. El hambre y el dolor de los pobres quedan como meras contingencias de este latrocinio.

Los ecuatorianos y las ecuatorianas debemos movilizarnos y expresar ya nuestra indignación en las calles. A este paso, el coronavirus terminará siendo menos letal que el desempleo, la pobreza y la inseguridad que provocarán estas medidas. No podemos aceptar que un ínfimo número de politiqueros, preñados de mediocridad y egoísmo, estén dando luz verde a la voracidad de empresarios y grupos transnacionales a cambio de sacrificar el futuro de un pueblo.

¡Este lunes 18 de mayo empieza la movilización popular por la dignidad y los derechos!

Comisión de Vivencia Fe y Política. COVIFEP.

Responsables: Pablo Ospina y Xavier Guachamin.

Comuna.

Responsable: Natalia Sierra.

Movimiento Revolucionario de los Trabajadores. MRT.

Responsable: Fernando López Romero.

Montecristi Vive.

Responsable: Juan Cuvi.

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Por Comuna

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